Hábitos para mamás felices. Segunda parte
Son varios los hábitos que podemos incorporar a nuestra rutina diaria, por eso te agregamos algunos consejos a los que ya vimos en la primera parte de Hábitos para mamás felices . Para que puedas seguir disfrutando de una maternidad sana y feliz.
Fomentar amistades de siempre e incorporar nuevas
Podemos pensar que nuestro grupo de amigas de la escuela es lo mejor que tenemos y que no necesitamos más. Y es verdad, las amigas de siempre son de las mejores cosas que hay en la vida, pero también es positivo estar abiertas a hacer nuevas amistades, y ¿qué mejor que las madres de los compañeros de nuestros hijos? No sólo tenemos en común que estamos en la misma etapa sino que es importante charlar sobre los cambios que viven nuestros hijos, ponernos de acuerdo acerca de qué les dejamos hacer y qué no, descubrir los intereses que nos unen. Cada amiga tiene algo para aportarnos y nosotras para aportarles a ellas, porque nos complementamos. Que no sea una excusa la falta de tiempo, aunque sea una vez al mes deberíamos poder salir con ellas.
Identificá tus prioridades y vivilas realmente
Si nos preguntaran, todas responderíamos que nuestra prioridad es educar hijos física y emocionalmente sanos y fuertes. Y si esto es así, el segundo paso sería pensar si nuestra vida diaria refleja esa máxima. Como a veces la respuesta puede ser negativa deberíamos dedicar un tiempo a diario para examinarnos y mirar hacia adentro para reevaluar de acuerdo a qué prioridades estamos viviendo, porque muchas veces podemos estar directamente en el polo opuesto de donde nos gustaría estar. La introspección nos ayuda a volver a nuestros objetivos en vez de pasar nuestra vida llevados, sin tomar realmente las riendas de lo que queremos.
No compitamos
Para nuestros hijos ya somos las mejores, sin necesidad de competir con otras madres por el podio. No importa lo que las demás hagan por fomentar esa competencia: cumpleaños, meriendas, presentaciones increíbles. Eso no cambia que todo lo que hagamos por nuestro hijo va a enorgullecerlo si ve que hay amor y dedicación detrás. Si la mamá de fulano le hizo el mejor cumpleaños con entretenimiento, títeres y toro mecánico entonces diseñen la forma más divertida de que todos los integrantes de la familia participen en un cumpleaños “homemade”, donde todo sea fabricado por ustedes. Eso lo hará especial.
Primero hagamos el ejercicio de ver lo bueno que tenemos, valorarlo y después intentemos hablar siempre en positivo, sin criticar a otras madres, siendo amables y diciendo cosas agradables: buscando un foco de unión.
Cambiá la forma de hablar
Todo lo que digamos desde el momento en que somos madres nos puede volver como un boomerang en unos años, por eso este es el momento de hacer el sano ejercicio de pensar muy bien antes de hablar. Primero acordate que educamos con el ejemplo y todo lo que digamos le estará indicando a nuestros hijos las prioridades que tenemos y una forma de pensar, que ellos naturalmente van a imitar. Si hablamos todo el tiempo de nuestro peso y aspecto, pasaremos esa prioridad a nuestra hija, por más que no lo manifieste aún. Aunque no lo queramos estamos dirigiendo su forma de pensar y sentir sobre los distintos aspectos. Decí mucho más sí que no, hablá en positivo y mostrá confianza en ti misma y en tus hijos, si los padres demuestran que los creen capaces ellos sentirán que pueden lograr cosas.
Decí mucho “te quiero”
Una cosa es que nuestro marido e hijos sepan que los queremos y otra es hacérselos saber y decírselos con frecuencia. Además de las palabras podemos hacerlos sentir queridos con acciones muy sencillas. Primero tendremos que hacer algún trabajo de investigación y ver qué es lo que más les gusta de su relación con nosotras; si es charlar, si es sentarnos juntos mientras juegan con nuestro pelo, si es hacer un dibujo los dos…la mayoría de las veces serán cosas simples. Los gestos que podemos tener con ellos son infinitos. Tené en cuenta que mientras las mujeres tenemos la capacidad de leer a los que queremos y saber qué quieren o necesitan, a los hombres generalmente esto no les resulta sencillo. Así que hablá con tu marido sobre tus percepciones de los niños para que le sea fácil llegar a vincularse con ellos, pero sin enojos ni reproches. Lo mismo con lo que quieras y necesites. Hablen y sean claros, la comunicación es lo que mantendrá transparente a tu familia.
Escribe tu Comentario