Hábitos para mamás felices
Te proponemos la incorporación de algunos hábitos que te ayudarán a vivir una maternidad más sana y feliz, volviendo a lo simple para reforzar los vínculos y sacar lo mejor de nuestras familias. Encontrá ese hábito que te gustaría incorporar ¡y poné manos a la obra para conseguirlo!
Viví de manera simple
Cuánto menos cosas tengamos más herramientas daremos a los niños para que aprendan a ser felices con poco, para que fomenten su creatividad, desarrollen su capacidad para fortalecerse, para valerse por sí mismos, rebuscarse y generar opciones. Viví de manera simple
Cuánto menos cosas tengamos más herramientas daremos a los niños para que aprendan a ser felices con poco, para que fomenten su creatividad, desarrollen su capacidad para fortalecerse, para valerse por sí mismos, rebuscarse y generar opciones. Es sano que aprendan el significado de ganar con esfuerzo, la idea de que como hay poco hay que cuidarlo. Y esto se cultiva desde bebés, trazando un plan con nuestras parejas de cómo queremos manejar el tema en casa y manteniendo la línea a lo largo de toda la etapa educativa.
Entender nuestro valor como madres
No hace falta ser la mejor madre de acuerdo a los estándares sociales que te rodean: saber cocinar, hacer gimnasia, estar 100% pendiente de cada movimiento de nuestro hijo, darle todo lo que está a nuestro alcance de forma indiscriminada (eso incluye el último juguete que se lanzó al mercado y que también tienen todos sus compañeros de clase). Lo mejor para él es lo que como padres a conciencia creemos que es lo mejor para él. Cada madre y padre conocen en profundidad a su hijo, como nadie más y quien nos aconseja o dice cómo hacer las cosas lo hace sobre una teoría, no sobre el conocimiento del niño en particular. Esto no quiere decir que dejemos de escuchar un buen consejo dado de la forma adecuada y en el momento preciso, pero sí que sepamos discriminar y no nos preocupemos cuando vengan las opiniones o las críticas. Nuestros hijos nos admiran y necesitan que les demostremos que tenemos confianza en lo que hacemos. Es positivo no ser perfectos, eso enseñará a los hijos que los padres también tenemos defectos y aprenderán a aceptar los propios y trabajarlos desde una perspectiva saludable.
Generemos una relación saludable con el dinero
Pensá tus gastos, eso te generará una relación mucho más sana con el dinero. Las madres nos caracterizamos por comprar un montón de cosas caras e innecesarias para los niños y un gustito de vez en cuando viene muy bien, pero no dejemos que sean siempre los impulsos los que nos guíen. Antes de hacer cualquier gasto sirve pensar si lo queremos sólo porque una amiga lo tiene y vamos a terminar dejándolo en el depósito por siempre o si realmente el bebé lo va a usar. Si evalúas dejar pasar un gasto tal vez puedas usar ese dinero para armar un programa en familia y generar un momento feliz para todos.
Tiempo para hacer hogar
Es necesario hacer un balance entre las actividades fuera y la vida en casa para recargar baterías. Puede que antes no te perdieras ni una de las mil actividades que iban surgiendo entre el grupo de amigos, la familia y los compañeros del trabajo… Pero ahora sólo querés llegar a tu casa y pasar tiempo ahí, sin tener que salir corriendo para todos lados. Y no sólo es algo bueno sino que es necesario, por más que a los demás a veces les cueste entenderlo. En esto no hay que exigirse ni hacer las cosas por los otros, la tranquilidad y pasar tiempo en casa es tan importante para los padres como para los hijos.
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