¿Qué es normal en mi recién nacido?
Maternidad

¿Qué es normal en mi recién nacido?

  • Tiempo de lectura: 5 minutos
  • 21 de August de 2020 a las 15:31

En el parto te encontrarás con un bebé recubierto en ungüento blanco, con la cara hinchada y un tono de piel azulado. Son “heridas de guerra” que le quedaron luego de su vida intra-ùtero. Y a medida que avancen los días notarás rasgos que te llamarán la atención y sin embargo son parte del crecimiento normal de un recién nacido.

Al momento de nacer, tu bebé llegará con algunas marcas y características como consecuencia de su vida intra-uterina. Con el transcurso de los días esos rasgos irán desapareciendo o transformándose; siendo algo normal en el crecimiento de todo recién nacido.

Lagrimeo o venitas en los ojos

Podés notar pequeñas hemorragias en la córnea causadas por venitas en el ojo que se rompieron durante el parto y que normalmente desaparecen a los pocos días. Además, los medicamentos que los doctores utilizan para prevenir infecciones en el recién nacido pueden irritar sus ojos provocando hinchazón en los párpados. Contactá al pediatra si notás un excesivo lagrimeo o supuración.

Incapacidad para fijar la vista.

La visión de los recién nacidos es débil, sólo pueden ver con claridad los objetos muy cerca de su cara, alrededor de unos treinta centímetros. Tienen una visión selectiva, ven con mayor claridad y nitidez la cara humana. No te preocupes si cada tanto se pone bizco porque es normal que todavía no coordine bien los músculos de sus ojos.

Genitales hinchados y flujo rosado

“A través de la placenta la mamá permite el pasaje de diferentes hormonas como los estrógenos, produciendo cambios en los órganos genitales del recién nacido. Las niñas pueden presentar flujo blanco o sangre desde el quinto al séptimo día de vida y también es normal en ambos sexos un aumento mamario o secreciones por el pezón. Es importante no realizar ninguna maniobra porque estos cambios desaparecerán naturalmente alrededor del mes de vida”, indica el Dr. Pediatra Daniel Estévez.

Pies y manos frías

La circulación de los recién nacidos es todavía inmadura, y deficiente en las extremidades por eso sus pies y manos están frías y azuladas. Mejora con el correr de los días.

Respiración irregular

Es normal que la respiración del recién nacido sea irregular. Por momentos parece agitarse y por otros hará pausas de hasta 10 segundos. No te alteres, para quedarte tranquila controlalo asegurándote de que tenga menos de 60 inhalaciones en un minuto. Si se pasa de esta cifra, consultá con su pediatra.

Sobresaltos

A veces el bebé levanta los brazos de golpe mientras duerme, como si le hubieran dado un susto, dejándonos la duda de qué pudimos haber hecho para asustarlo. Es una reacción independiente del ruido del entorno y no quiere decir que al bebé le ocurra algo.

Puños cerrados

Los bebés mantienen los puños cerrados hasta los cuatro meses, aunque antes de esa edad abren las manos de manera intermitente. Es un movimiento debido al reflejo de prensión que es luego sustituido por una conducta intencionada, aprendida y enfocada a un continuo descubrir, y que se desarrolla conforme madura el cerebro del bebé.

Mucosidades

El bebé crece durante nueve meses en un medio acuoso y es probable que hacia el final del embarazo absorba un poco de líquido amniótico. En el parto los médicos se encargan de despejarle las vías respiratorias pero le pueden quedar algunas mucosidades en los pulmones que le provoquen arcadas y sonidos al respirar. Es la manera de limpiar los restos de mucosa.

Temblor en la barbilla cuando llora

A veces la barbilla del bebé tiembla al llorar, porque su sistema nervioso todavía no está desarrollado por completo. Entre el primer y segundo mes desaparecerá el temblor.

La piel

Piel calentita

La temperatura de un recién nacido normal oscila entre los 36º5C y 37ºC. Y aunque podemos asustarnos porque al tocarle la piel la sentimos caliente, es la temperatura normal de los bebés. Por un lado, es muy fácil que el bebé se enfríe si no está adecuadamente abrigado y por otro no es bueno el abrigo excesivo. Evitá dejarlo cerca de estufas u otras fuentes de calor y desabrigarlo si transpira mucho, por más que sea invierno. En los meses de más frío, conviene vestirlo con menos ropa y en cambio procurar que la habitación esté más caliente.

Piel y córneas amarillentas

La ictericia es la coloración amarilla de la piel, el blanco del ojo y las mucosas, que le sucede al 60% de los recién nacidos sanos. Es frecuente que aparezca entre las primeras 24 horas y los 15 días de vida. Su principal causa es la destrucción de hemoglobina que dentro del útero es mucho más abundante por la menor concentración de oxígeno a la que está sometida el bebé. El producto de degradación de la hemoglobina es la bilirrubina que se deposita en la piel y las mucosas generando el color amarillento. Sin embargo, si te parece que el bebé tiene un aspecto más amarillento del normal consultá con el pediatra, quién verá si requiere algún tratamiento.

Cabeza en forma de aceituna

Esta forma es el resultado de un proceso normal de “moldeado”. Los huesos del cráneo cabalgan entre sí para disminuir el diámetro mayor de la cabeza del bebé y facilitar su pasaje por el canal de parto. Podrás notar protuberancias en la parte superior de la cabeza como consecuencia de la superposición de estos huesos. Ambos desaparecerán al cabo de pocos días sin que signifique daño a las estructuras óseas o encefálicas del bebé.

Mollera latente

En la parte superior de la cabeza hay una zona muy delicada que se llama fontanela, también vulgarmente conocida como mollera. Allí todavía no se han unido los huesos del cráneo y está cubierto por una membrana gruesa que protege el cerebro y se afinará a medida que los huesos vayan creciendo. Se cierra por completo alrededor de los 12 meses. Si tocás con suavidad esa parte de la cabeza notarás que late, es normal. Podés acariciar y lavar la zona, siempre y cuando no ejerzas demasiada presión


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