Lo más duro de los primeros días como mamá
Maternidad

Lo más duro de los primeros días como mamá

  • Tiempo de lectura: 5 minutos
  • 21 de August de 2020 a las 15:17

No hay una “forma en la que deberíamos sentirnos” como madres. Por supuesto que estamos felices de tener a nuestro bebé con nosotros, pero es innegable que esos primeros días de maternidad son duros: no dormimos más de dos horas de corrido, perdemos la noción del tiempo, estamos todo el día metidas en las rutinas del bebé, ayudándolo y enseñándole a formar parte de nuestro mundo. Todo lo cual nos puede sobrepasar con facilidad. Aunque hay madres que se ven poco afectadas porque las hormonas influyen menos en sus emociones o porque sus bebés logran dormir más horas de corrido y ellas pueden lograr un mejor descanso. Sea cual sea tu caso, cada bebé es distinto, cada madre es diferente y cada relación mamá-bebé es única. No hay un “deber ser” ni es correcto comparar una maternidad con otra.

El subibaja hormonal

La influencia de las hormonas en el postparto es una realidad química, escapan a nuestro control. Es perfectamente normal que influyan en ti por más que cuentes con el amor y apoyo incondicional de tu pareja, familiares y amigos y tengas una actitud positiva hacia la maternidad. Es habitual en algún momento del día tener ganas de llorar sin motivo aparente y sintiéndote mala madre. No hay algo malo en ti, es normal y la mayoría de las mujeres pasan por esta sensación de tristeza posparto.

Cuando el bebé llora

Los recién nacidos lloran un promedio de tres horas al día, y algunos lo superan con creces. Muchas veces el llanto se debe a que tiene hambre, frío, sueño o a que quiere consuelo. Y también están los cólicos que no tienen una causa evidente y no son fáciles de calmar. Por mucho que te angustie, te consolará pensar que es la única forma que tiene de expresarse y comunicarse contigo. Frente a la duda actúa siguiendo tu instinto de madre. Tené paciencia de a poco aprenderás a interpretar su tipo de llanto y todo será más fácil.

Tu aspecto físico quedó de lado

Tu cuerpo se descontrola, otra vez. Pero se trata de un descontrol diferente al del embarazo. Cuando creías que los cambios corporales estaban resueltos, el desajuste vuelve a la carga: se te cae el pelo, estás dolorida por los efectos del parto, las molestias de la lactancia te toman por sorpresa y no las imaginabas. A lo propiamente físico se suma la falta de tiempo para tu cuidado personal: bañarse con tranquilidad, alimentarte bien y vestirte con más arreglo. Parece como si no tuvieras tiempo para nada que no sea atender las necesidades del bebé.

El bebé no duerme ¡Y yo tampoco!

El sueño es un tema eje en el postparto. Por un lado, los bebés tienen intervalos de sueño de 2 a 4 horas porque aún no distinguen muy bien el día de la noche, por otro suelen llorar cuando están cansados y les cuesta dormirse. Cuando finalmente se duermen, su ritmo propio de recién nacido es tan superficial, con ruidos, respiración irregular, movimientos bruscos, congestión nasal, etc. que nos ponen en constante alerta y nerviosas, no podemos dormir en profundidad, esperando a que llore de un momento a otro o con miedo a que le pase algo.

¡La ropa es un lio!

Podemos contar con determinada cantidad de ropa pero basta con que el bebé se vomite íntegro varias veces en el día o que se le pase el pañal para que nos quedemos sin nada. Sumado a eso los cambios de pañal en las primeras semanas son permanentes y cada vez que se ensucia, cambiarlo es como pelar una cebolla. Quizá sea mejor evitar los botones y optar por prendas separadas como batitas y peleles. Es fundamental cuidar la calidad del algodón y la lana para evitar alergias y sarpullidos en su piel tan delicada. También es un error común abrigar demasiado a los recién nacidos. Además, los talles en el primer año pasan volando y las prendas que nos pueden parecer enormes terminan por quedarle chicas cuando se las vamos a poner, ¡y nos queda mucha ropa sin estrenar!

Falta de experiencia (Cuando sos primeriza)

Tocar el cordón, cambiar pañales, la lactancia, el baño del bebé, la organización… tareas simples pueden volverse un desafío y motivo de desborde emocional. No te alarmes, pronto el bebé mamará sin dormirse y en diez minutos, dominarás el cambio de pañales y sabrás interpretar las causas del llanto de tu bebé.

Olvidá el postparto que imaginabas y dale la bienvenida al puerperio real. Así podrás aceptarlo y de a poco aprender a disfrutarlo.

El equilibrio entre recién nacido y tus otros hijos.

Podés sentir que el bebé absorbe todo tu tiempo y tu atención. Y que en este esquema tus otros hijos no cuentan con el tiempo y atención tuyas que necesita. Pero no es algo para preocuparse, la mayoría de los niños tuvieron que pasar por este proceso y es sano que entiendan que tienen que compartir la atención de papá y mamá y que debe valerse por sí mismo en cosas que quizá antes sus padres hacían por él. Deberás organizarte para que cada hijo reciba la atención tuya que necesita pero haciéndole entender que él ya tuvo su momento exclusivo contigo y ahora es el momento de que su hermano reciba un poco más de atención porque es un bebé que no puede hacer nada solo. Más que nunca es importante trabajar en equipo. Por ejemplo, que el papá le dé de comer al más grande y que luego mientras bañe al bebé sea tu momento para compartir exclusivamente con tu hijo mayor o los siguientes si los hay. Esto ayudará a la armonía familiar.



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