El parto: un camino incierto
Maternidad

El parto: un camino incierto

  • Tiempo de lectura: 6 minutos
  • 21 de August de 2020 a las 15:01

Hay tantos tipos de partos como embarazos, incluso cada mujer puede tener dos que no tengan nada que ver entre sí. Hay desde partos explosivos hasta inducciones que terminan en cesárea. Mirá qué esperar y prepárate para los posibles imprevistos del tuyo.

¿Cómo puede darse usualmente?
Romper bolsa y salir corriendo

Cuando rompas bolsa te vas a dar cuenta enseguida porque vas a estar perdiendo líquido de forma abundante e incontrolable. Además, este líquido tiene un olor particular a hipoclorito. El parto debe suceder dentro de las 24 horas posteriores a la ruptura de bolsa, las contracciones pueden venir solas o requerir inducción. Acordate que no es necesario que tengas contracciones para haber roto bolsa. Si tenés dudas sobre si rompiste bolsa, o no, usá una toallita femenina, enseguida te darás cuenta si está demasiado cargada. Aunque sí tenés que dirigirte cuanto antes a tu centro de salud no es necesario salir corriendo; podés darte un baño, organizar un poco tus cosas y salir con calma.

Dilatación rápida

Generalmente las contracciones con dolor vienen acompañadas de dilatación. A veces esta dilatación es lenta y otras rapidísima, por eso siempre está el miedo de no llegar al hospital a tiempo. No tengas miedo, porque las historias que escuchaste de partos en autos son un 1% de los casos. Las contracciones para ir a la emergencia son fuertes, regulares e intensas. En este caso no te dejes estar y consultá rápidamente. También acudí a la emergencia por cualquier otro síntoma que te genere dudas, lo peor que te puede pasar es que te manden de nuevo para tu casa.

Cesárea de urgencia

El trabajo de parto generalmente sigue un camino predecible: el cérvix se dilata de a poco, la bolsa se rompe, las contracciones se vuelven fuertes y regulares... Aunque a veces lo que empieza con normalidad toma giros inesperados. Como el parto que termina en cesárea. Las cesáreas de urgencia se pueden dar por sangrados o por un descenso en los latidos fetales. Suelen emplearse cuando existe alguna imposibilidad o riesgo para que el nacimiento se produzca por la vía vaginal. A veces las madres se internan con contracciones esperando un parto tranquilo y pasan muchas horas y es necesario realizar una cesárea.

Cesárea programada

La indicación de cesárea se da cuando el parto vaginal puede ser un riesgo y cuando las características del bebé la requieren: por patología materna que contraindique un parto vaginal como placenta previa, por estrechez pélvica o que el bebé esté sentado o transversal, o que sea muy pequeño o demasiado grande. No siempre es necesario que un segundo parto requiera otra cesárea, sobre todo si las condiciones que llevaron a una cesárea en el primer caso no se presentan, pero puede darse. La cirugía consiste en una incisión en la pared abdominal y en el útero de entre 15 y 20 centímetros para extraer al bebé y requiere la aplicación de anestesia general o raquídea en la madre. La cesárea no es el ideal porque se trata de una operación y como tal encierra todos los riesgos propios de las mismas, además deja cicatrices para futuros embarazos.

¿Cuánto dura?
El parto promedio

Hay veces que podemos ir al hospital con la idea de que el parto va a ser una cosa y luego empiezan las complicaciones o simplemente se demora muchísimo, hasta días. Aquí los nervios, el agotamiento y la frustración pueden colaborar para que las contracciones no fluyan y nos pongamos duras en vez de aflojar. Hay partos que pueden durar 20 horas o más.

El parto explosivo

Hay partos que no avisan, que se desencadenan en minutos y que toman tan por sorpresa al equipo médico y a los propios padres que terminan convirtiéndose en anécdotas familiares para recordar. Las contracciones se vuelven tan seguidas que no hay tiempo de calcular la distancia entre una y otra. La sensación es de no poder contener, de ganas de pujar inmediatas. Lo que debería ser la sensación del final de un parto de duración normal acá es al principio. Y un par de pujos son más que suficiente para que nazca.

¿Cuándo te cosen?

Es posible que para ayudar a la salida del bebé el médico tenga que realizar una episiotomía, un pequeño corte en la zona del perineo o que también sufras un pequeño desgarro. Ambos se suturan luego con unos pocos puntos y sana muy fácilmente, la sutura lleva alrededor de 30 minutos y se realiza luego de la expulsión de la placenta. Si no te dieron la anestesia epidural el médico te dará una anestesia local en el perineo. Luego de esta no deberías sentir ningún dolor en el proceso de sutura. Si sentís podés avisarle al médico que necesitas más calmante para el dolor. Luego pueden quedar algunos hematomas en la zona vaginal y perineal que dolerán unos días y pronto se sanarán.

¿Cómo es la recuperación posparto?

Tanto en el caso de una episiotomía como en el de una cesárea, la herida tardará varios días en sanar y una vez que esto suceda deberás ir al médico para que te quite los puntos o esperar a que se reabsorban solos. Podrás sentir dolor y tirantez y percibir una parte de la piel con sensibilidad diferente o abultada. Los puntos externos en la cesárea suelen cicatrizar en unos 10 días. En unos meses la cicatriz será una línea delgada y pálida.

Tenés que lavarte la herida con mucha agua fresca y jabón neutro por arrastre. Evitá taparla con gasas o algodones, te recomendamos que armes apósitos. Una buena idea es utilizar guantes de goma con hielo para introducir en los apósitos ya que el frío te aliviará el ardor y la sensación de tirantez, también sirve masajear con crema hidratante. El ideal es que cada vez que vayas al baño seques la herida con secador ya que la humedad propicia las infecciones y enlentece la cicatrización. También procurá dormir con ropa interior que no tape la herida quirúrgica. Te pueden doler los puntos y costarte unos días ponerte derecha.

También es normal la aparición de entuertos, contracciones que suceden el día después del parto para que el tamaño del útero disminuya y vuelva a su lugar, y que pueden ser muy dolorosas. Además, es una respuesta fisiológica normal para reducir el sangrado genital y sirve para cerrar las venas que nutrían la placenta durante el embarazo. También son más intensos y frecuentes durante las lactadas ya que la succión del niño provoca la liberación de oxitocina, una hormona que desencadena las contracciones uterinas.

El sangrado en los días posteriores al parto es abundante y por momentos pueden bajar grandes coágulos. Este sangrado suele durar alrededor de un mes.



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